10 sept. 2009

Me enamoré a las cinco en punto



No sé que hora es puesto que decidí parar mi reloj a las cinco en punto para poder pensar en él sin estar atada a un horario. Calculo que serán las doce y media de la madrugada. Supongo que él estará tomándose su café de cada noche, ni muy frío ni muy caliente...más bien templado, con leche y una minúscula cucharada de azúcar. A mí personalmente no me gusta el café, pero él no lo sabe.Después de tomar su café de todas las noches se enchufará a sus cascos y se convertirán en una sola persona. Ahora calculo que será la una y pocos minutos, él estará escuchando las cuerdas de una guitarra. Me gustan las guitarras, pero me gustan más los relojes. Quizás de mayor trabaje en una relojería...sería una buena idea. Así sabría que hace a cada minuto y lo iría apuntando paso a paso en las páginas de este diario...si, creo que voy a ser relojera, y que todos mis relojes marcarán las cinco en punto de la tarde, la hora en la que me enamoré...la hora en la que me enamoré de él.

2 comentarios:

Diga melón!